Portales numerológicos y el calendario gregoriano
- Leila Castellano Franco
- 10 ago 2024
- 4 Min. de lectura
Mucha controversia se desata alrededor de los portales numerológicos generados a través del calendario gregoriano.
En primer lugar, llamamos días portales a aquellos que tienen una repetición del mismo número en día y mes, por ejemplo el día 4 de abril (4-4) y, hasta incluso, pueden darse en una triplicidad, como ocurriò el pasado 8 de agosto (8-8-8).
Se dice que estos portales son canales energéticos que propician enfocarnos en trabajar cierta energía relacionada con la vibración que manifiesta ese valor que se repite, pudiendo alinear las energías del cielo y la tierra: “cómo es arriba, es abajo”.
La incongruencia de estos portales y lo que lleva a diversas discusiones del tema, es que estos valores numéricos son tenidos en cuenta a partir del calendario gregoriano, que está vigente desde que fue propuesto por el Papa Gregorio XIII en 1582. Este calendario sustituyó al juliano, el cual se desfasaba 11 minutos y 14 segundos de la vuelta real de la tierra alrededor del sol.
El calendario juliano no era otro que el calendario egipcio, probablemente, el primer calendario solar. Los egipcios contemplaban el año en 365 días (cuando en realidad la traslación de la tierra alrededor del sol dura 365 días, 5 horas, 45 minutos y 46 segundos) y no tomaban en cuenta las horas adicionales que duraba realmente el año. Esto generaba un desfasaje de tiempo.
Ahora bien, si nos paramos en la primer ley Hermética que dice “Todo es mente” aduciendo que la mente crea realidades externas, puedo creer que la mente crea magnetismo así como también un mundo de creencias. Todo lo que pensamos emite un frecuencia que puede ser percibida inconscientemente desde el afuera. Entonces, podría decir que el calendario que usamos actualmente, crea mi realidad.
El primer acuerdo del Libro los 4 Acuerdos de Miguel Ángel Ruíz, dice “Sé impecable con tus palabras” y enuncia: “¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. No son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza; constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida…”
Si todo lo que existe es mente que crea realidad y me comunico a través de un lenguaje que me permite verbalizar, por qué pensar que la idea de un portal no puede ser verdadera? Y, atendiendo a otra de las leyes herméticas que dice que todo vibra, incluso aquello que parece inmóvil, por qué negar que los números poseen una vibración particular conforme al sentido que les hemos dado, habiendo sido creados en nuestra mente?
Pitágoras, el filósofo y matemático griego, realizó un estudio metafísico de los números, siendo que creía que la vibración de cada uno de ellos podía dar evidencia de los eventos que sucedían en la naturaleza y que podían determinar las vibraciones energéticas de nuestro ser.
Como enunciaba Aristóteles, Los pitagóricos habiendo sido educados en el estudio de las matemáticas, creían que las cosas son números y que todo el cosmos es una gama y un número:
«Los filósofos pitagóricos se dedicaron al cultivo de las matemáticas y fueron los primeros en hacerlas progresar; estando absortos en su estudio creyeron que los principios de las matemáticas eran los principios de todas las cosas. [...] Supusieron que
las cosas existentes son números –pero no números que existen aparte, sino que las cosas están realmente compuestas de números–, es decir, los elementos de los números son los elementos de todos los seres existentes y la totalidad del universo es armonía y número. Su razón consistía en que las propiedades numéricas eran inherentes a la escala musical, a los cielos y a otras muchas cosas. »
Personalmente, creo en los portales numerológicos, pero este artículo no es creado con el afán de decirte en qué creer y qué pensar, citando estudios, notas y conocimientos ancestrales.
La idea de estas líneas surge como llave a que conectes con tu capacidad de escucha, de abrir tus sentidos, de conectar con todo lo que nos rodea y que no sigas reglas ni números.
Es una invitación a escuchar tu propia vibración y conectar con lo que dice tu mente (consciente e inconsciente). A conectar con tu cuerpo y tus necesidades sin atarte a recetas o rituales qué te digan qué hacer y qué sentir.
Este artículo no hace referencia sólo a portales, es para poder habilitarnos a dejar pasar lo que nos limita y condiciona y tomar lo que nos hace bien y nos libera.
Les quiere
Lei Castellano – Acuariando.



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